¿Qué es la leishmaniosis?

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Es una enfermedad parasitaria grave que puede afectar a todas las razas de perros y aparece por igual en machos y hembras, tanto en animales jóvenes como en mascotas de edades más avanzadas.

La leishmaniosis está causada por un parásito (Leishmania), que entra  en el animal mediante la picadura de un insecto de pequeño tamaño parecido a un mosquito (Flebótomo o mosca de la arena).

Esta enfermedad es endémica en la cuenca mediterránea – así como en Sudamérica y Asia- y se registran nuevos casos cada año. Debido a su carácter zoonótico –que se transmite de animales a seres humanos- esta afección puede afectar a las personas.

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¿Cómo saber si mi perro tiene leishmaniosis?

Los síntomas que presenta un perro con leishmaniosis son muy variables, pero los más frecuentes son:

  • Lesiones en la piel (úlceras, descamación, etc.) y pérdida de pelo.
  • Aumento de los ganglios del tejido linfático (especialmente los ganglios del cuello y los de la parte posterior de las rodillas).
  • Cojeras intermitentes.
  • Mucosas pálidas.
  • Pérdida progresiva de peso y estado nutricional pobre.
  • Hemorragia de la nariz.
  • Uñas engrosadas.

Diagnóstico de la leishmaniosis

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La elevada prevalencia de la leishmaniosis en España hace que sea de vital importancia realizar un diagnóstico precoz con el fin de determinar si el perro padece la enfermedad. Así se podrá proceder a la prevención (usando antiparasitarios y vacunando frente a la leishmaniosis) en el caso de que el resultado sea negativo; o al tratamiento, si por el contrario, el diagnóstico de leishmaniosis canina es positivo.

El diagnóstico de la leishmaniosis es complicado. No existe una prueba de laboratorio que nos ofrezca por si sola un resultado inequívoco. Esta complejidad deriva del hecho de que no todos los perros portadores de Leishmania desarrollan la leishmaniosis, lo que hace necesario diferenciar muy bien los animales infectados de los animales enfermos, que son los que necesitarán medicamentos y cuidados. Por lo tanto, las técnicas directas, orientadas a detectar la presencia de la Leishmania en perros, como la PCR, no son determinantes.

Dado que la leishmaniosis se desarrolla por una respuesta inadecuada del sistema inmunológico del perro -el cual produce cantidades anormales de anticuerpos-, la parte fundamental del diagnóstico de la leishmaniosis, además de la valoración clínica del perro, debe contemplar la detección y cuantificación de estos anticuerpos.

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Si consideramos la leishmaniosis como un proceso inmunológico, la medición de los anticuerpos se postula como un método imprescindible para la detección de la enfermedad y para determinar su gravedad.

Elisa Leishmania

Mediante la técnica de ELISA, a partir del suero del animal infectado, se detecta la producción de inmunoglobulinas (IgG) específicas frente al parásito. Es un test de elevada sensibilidad y especificidad, que permite cuantificar el nivel de anticuerpos y monitorizar la evolución de la respuesta inmunitaria.

IFI Leishmania

La prueba de IFI (inmunofluorescencia indirecta) se realiza colocando el suero del animal sobre unos portaobjetos donde están presentes promastigotes de Leishmania. Los anticuerpos presentes en el suero se fijan a los promastigotes y la positividad se evidencia utilizando anticuerpos fluorescentes. En esta prueba el componente subjetivo del operador es más elevado.

¿Cuál es el tratamiento contra la leishmaniosis?

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La leishmaniosis no tiene cura, pero si se detecta a tiempo los signos clínicos pueden ser tratados e incluso pueden llegar a desaparecer (si bien el parásito nunca se elimina).

Por esa razón, es de vital importancia la detección precoz de la enfermedad. Todos los años debes acudir al veterinario para que le haga una analítica a tu perro, preferiblemente durante la época de invierno (de diciembre a marzo).

Los animales afectados pueden tener recaídas, por lo que deben someterse a un control periódico y también a tratamientos recurrentes si es necesario.

¿Cómo prevenir esta enfermedad?

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La prevención es básica en el control de la enfermedad. Es necesario evitar que los insectos piquen tanto a los animales portadores como a los no portadores.

Las medidas que se pueden tomar para prevenir la leishmaniosis canina son:

Aplicar antiparasitarios externos

Se pueden aplicar tanto pipetas como collares para la prevención de la picadura del “mosquito”. Se recomienda aplicar las pipetas eficaces contra flebótomos cada 3-4 semanas (según el fabricante). También se pueden usar collares con efecto repelente ya que evitan o disminuyen el contacto con el “mosquito”.

Hay que tener en cuenta que la época de mayor actividad del flebótomo es de mayo a octubre, aunque puede aparecer antes si las condiciones climáticas son favorables. Este dato es muy importante, ya que el aumento general de las temperaturas ha provocado que la zona de distribución del mosquito se haya ampliado hacia áreas más septentrionales.

Evitar zonas de alto riesgo

Evitar zonas de alto riesgo en las que la humedad sea elevada, como por ejemplo, las aguas estancadas.

Evitar que el perro duerma al aire libre

Evitar que el perro duerma al aire libre, ya que el flebótomo es un insecto de actividad nocturna. Por eso se recomienda evitar la exposición de la mascota durante el amanecer y el ocaso, especialmente en zonas endémicas.

Evitar los paseos en los momentos de máxima actividad

Evitar los paseos en los momentos de máxima actividad del flebótomo (durante el amanecer y el ocaso), sobre todo por las zonas húmedas.

Colocar mosquiteras

Colocar mosquiteras en todas las ventanas de la casa. Hay que tener en cuenta que para que sean eficaces, la malla de la mosquitera debe tener unos agujeros muy pequeños para evitar que pase el flebótomo.

Productos antimosquitos

En el interior de las casas conviene utilizar productos antimosquitos para proteger no solo al perro, sino a toda la familia.

Vacunas

El veterinario puede recomendar la utilización de vacunas para aumentar la resistencia al desarrollo de la enfermedad. La vacunación está indicada para ayudar a los perros a luchar eficazmente frente a la leishmaniosis en caso de contactar con el parásito.

¿Tu mascota puede contagiarte?
¿Tu mascota puede contagiarte?
Un perro con leishmaniosis no puede transmitir la enfermad a un humano, ni a otro perro o animal. Únicamente la picadura directa del flebótomo es la que puede causar la enfermedad. En las personas la leishmaniosis suele ser leve y afectar exclusivamente a la piel. Sin embargo, en aquellas personas que tengan un sistema inmunitario deprimido, puede causar lesiones graves en órganos internos.
¿Existe una vacuna contra la leishmaniosis?
¿Existe una vacuna contra la leishmaniosis?
Hoy en día existen vacunas frente a la leishmaniosis. Por ese motivo, se recomienda su uso en todos los perros mayores de 6 meses de edad que vivan en zonas endémicas. Su eficacia se sitúa alrededor del 70%.
Pregunta a tu veterinario sobre esta vacuna y él te informará sobre el riesgo de infección que existe para tu mascota y si es recomendable vacunar a tu perro.
¿Pueden vacunarse todos los perros?
¿Pueden vacunarse todos los perros?
Todos los perros sanos mayores de 6 meses de edad se pueden vacunar. Cuando acudas a la consulta el veterinario le hará una exploración completa a tu mascota. Si es correcta, recogerá una muestra de sangre para certificar que el paciente es seronegativo para Leishmania y entonces, le pondrá la vacuna.

¿Qué puedo esperar tras vacunar a mi perro?

Tras la vacunación podrás notar alguna pequeña reacción local, como algo de picor en la zona de la inyección. Debes dejar pasar unos días hasta que la vacuna haga su efecto.

Recuerda que la vacuna protege desde los 28 días y la duración de la inmunidad es de 1 año.

La vacuna disminuye el riesgo de desarrollar la leishmaniosis clínica

Un perro vacunado presenta:

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¡Nunca olvides que aplicando todas las medidas de prevención se obtiene la máxima protección para evitar el desarrollo de la leishmaniosis!

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